Monday, January 9, 2012

Ligando tipos, tipografías (advertencia de nerdeo)

En mis afanes de curiosidad siempre pregunto el por qué de los tatuajes en las personas.  Toda marca, "piercing" y otras huellas que nos provocamos tienden a ser el punto de un límite a nostalgia o cambio.  Hablando de tatuajes, hace unas semanas asistí a la apertura de una exposición de tipografía en el museo la Casa del Libro.  La letra impresa es un tatuaje, placas de plomo que golpean el papel para dejar una silueta de esa violencia de tinta.  No lo digo yo, lo dice la propia etimología de la palabra tipos (golpe, huella). Veintiséis solados de plomo se agrupan como un rompecabezas para dejar las primeras huellas en el papel, labor de artesano.


La exposición hace su enfoque a la tipografía como herramienta de comunicación, la belleza de sus formas y el origen de las distintas tipografías que conocemos hoy como la Times, Helvética, para mencionar algunas.




Johannes Guttenberg, orfebre alemán en el destierro comienza a hacer experimentos de imprenta en secreto.  Adoptó y adaptó las tecnologías originadas en China, Japón y Corea, tales como los caracteres tipográficos móviles tallados en madera. Al ser orfebre y conocer sobre la fundición de metales logró crear una mezcla de plomo, estaño y antimonio para lograr una aleación tan dura que resistiera el impacto de la prensa sin gastarse.  La prensa adaptada que utilizó Guttenberg es aquella que tenía tornillos, con la misma que se exprimía el jugo de las uvas para hacer el vino. Ya se destinaba la letra a lo bohemio.  Si quieres saber más de este "nerdeo" te invito a que pases por el Museo Casa del Libro en el Callejón de la Capilla en el Viejo San Juan, a esta exposición llamada 26 Soldados de Plomo. ¡Wepa!

Monday, December 12, 2011

Fieras navideñas y un eclipse lunar

En esta época el olor a pino y pitorro tiene rastros de prisa.   Escarcha en los dedos, ropa ajustada para pescar esa pareja esquiva, decadencia de comida que garantizará la resolución de año nuevo más mentada y rápidamente desechada:  rebajar. Todo a golpe, la carrera para comprar ese regalo que te distinguirá como buen marido, esposa, novia, pareja, misa suelta o padre.  Paseos en carros ataponados para ver el despliegue de luces en las distintas urbanizaciones será un check-in obligado. 

¿Pero por qué la nostalgia de tantos?  No "se supone" que invada este espíritu de felicidad embombillada capaz de encender al más amargado.  Igual la garantía de un año nuevo, las promesas hechas, hasta la Taína juró que sería su año de casarse y formar familia (énfasis en que no conoce marchante aún, es una resolución a lo abstracto).  Nostalgia porque diciembre implica muerte de otro año de vida. Días que se escurren para algunos en el conformismo, el recuerdo de que no somos eternos.  Porque detrás de todo ese papel de seda y cuentas en rojo, sabemos que se nos escapa el tiempo que ni el gordo vestido de rojo o los tres reyes magos nos lo podrá dejar bajo la cama.

Que tengan una merry wepa christmas. 


Monday, November 14, 2011

El tira y tápate carnal

Distinto a lo que reclaman la mayoría de las mujeres, ya cansadas de tanto tropiezo con cuerpos, tengo que aceptar que a mí me encantan los juegos. Hace unos días me reunía con una amiga que no veía en meses, y me dejó pensando cuando dijo, es que a ésta edad no quiero más juegos.  Que conste la aclaración, ella es una mujer joven.  Pero a lo que me refiero es que, no ocurre, al menos en mí, una necesidad de apareo instantánea sólo por el hecho de estar soltera y la mera existencia de cualquier macharrán disponible. Igual pienso que lo que ella le llama juego, es sinónimo de ambigüedad y áreas grises de disponibilidad. 

Ahora bien, algunos son los que sí saben jugar, los magos de palabras, locos con sentido del humor, y catadores de charrerías. Nótese que no hay atributos físicos para los jugadores en este tablero Monopoly, versión-seducción; aunque siempre agradan las barbas, los ojos frescos y el peso de un cuerpo sobre el mío.  Advertido está el riesgo que se corre al jugar, pero este siempre valdrá la pena asumirlo ante la alternativa de quedarse en el banco como espectadora. 

Sondeo wepa:  ¿Jugar o no jugar?

Thursday, October 6, 2011

Café: reincidencia en un oloroso vicio


La primera taza de café la debo haber bebido a mis tres años de edad (inserte sonido de escándalo de Servicios Sociales).  La preparó mi abuela, en uno de esos coladores de media, con leche hervida y endulzado.  Hay vicios peores a los cuáles exponer a un menor de edad, como:  la coca-cola en bibí.  Pero tengo que defender a mi abuela materna, por traerme al maravilloso mundo de la tecatería cafetalera. 

La hora del café era un ritual, sin las formalidades japonesas del té, pero sí lleno de belleza wepista.   El elixir vicioso provenía de  una cafetera metálica de esmalte, color azul de pintas blancas.  La leche hervida y batida esperaba pacientemente en un cacerola amorfa de tanto calor que había recibido en la estufa de gas.  Yo deseosa, esperaba por la dosis en una tacita de pocillo color verde, nunca me permitían beber una porción de una taza grande.  El café venía acompañado de galletas con mantequilla y queso, dos solidarios compañeros en el platito.  

La industria del café en Puerto Rico cumple 275 años y me enteré que este fin de semana habrá una actividad en el Centro de Convenciones donde los tecatos del café como yo, haremos fiesta con la taza de café más grande digna de un récord Guinness.

Ahora bien, varias preguntas:

¿Cómo lo tomas?  
¿Con qué lo tomas?
¿Le pegas cuernos al café boricua con Starbucks?

Yo les digo que me gusta el café, como los nenos:  dulce, fuertes, de sabor desarrollado, olorosos y boricuas (con predilección).




Saturday, September 24, 2011

Somos los más guapos, somos los mejores: un discurso de anestesia


Embriagados con el sonido de la alarma de su BMW o con el tin tin de la pulsera Pandora sonríen para la audiencia, porque se siente como una especie de celebridad.  Los requisitos de convocatoria para la esposa (recipiente de la semilla real del macho cabrío) incluyen belleza en el hueso, sonrisa blanqueada y un aire de bondad en esos labios con mordaza para palabras sucias en cama.  Él, en cambio, llegando a los treinta le tocó hacer lo que todos los demás hacían:  montarse en el partybus social matrimonial.  Sabes de lo que te hablo.  En Wepalandia abunda este tipo de fauna.  Aquella que se retrata con frecuencia en las revistas sociales.  Vestidos de blanco, cabellos planchados, niños con ropa sin manchar, casas tan limpias que no tienen caricias de crayolas en las paredes. Los verás en los feisbuqs con sus trípticos familiares: la casa remodelada, el álbum del bote, las vacaciones glamurosas y todo esto con un filtro aplicado de felicidad forzada que ni Instagram puede replicar.

Pero llegan los intermedios a ese discurso social, junto con los cambios de vestuario. Ahí sale a relucir en la fauna que: la hembra solo tiene ojos para el niño, el heredero de la casa; que el marido es un proveedor con pies de "ve corre y dile", y que las sábanas sólo las calienta la secadora.  En algún momento, todos se bebieron el kool-aid de la anestesia que la sociedad a lo Jim Jones les ha servido en un vaso inerte.

Tuesday, September 6, 2011

Clash of the Nenas: Obvia vs. Wepa

Recuerdo una frase que decía: "la suerte de la fea la bonita la desea".  Claro cuanta frase trágica está dirigida a las mujeres, está en nuestro ADN y es lo que mandan las telenovelas.  Sin embargo, creo que la frase necesita unas sustituciones.  "La suerte de la obvia, la wepa la desea."

La mujer wepa es un gusto adquirido. De buenas a primeras atrapa a muchos espectadores con sus ventarrones de diálogo entretenido, coquetería descarada y esa comodidad refrescante que produce en los nenes, o debo decir nenos, que orbitan a sus alrededores. Al cabo del tiempo, los chicos desarrollan ese filtro de conocer que, además de nalgas y tetas, las mujeres podemos ser divertidas hablando. Chistes, aventuras, paveras al punto que pueden hacer volar más alto que la sombrilla de Mary Poppins. Ahora bien, no necesariamente éstas son material de ser "novia" o "handcuff", que diga, esposa.  ¿Por qué, dirás? No es fácil sorprender a mujeres entertainers como Rosita Velázquez o las Awilda Carbias de la vida.  

Una mujer obvia da los llamados "ultimatums", no hace check-in en el barrio bellaquera con su chico, grita en megáfono que está a dieta sólo para mortificar a otras mujeres y la aguja apunta al "empty" en las conversaciones.  Pero la mujer wepa sabe cómo aterrizar con sus propios pies, es dueña de su sombrilla voladora y no tiene problema alguno en partir cuando la dirección del viento cambie.

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También lee éste:  Salir con Chicas que Leen/ Salir con Chicas que No Leen.  Mi rant fue inspirado en ese escrito. 



Monday, August 29, 2011

Friendo y Comiendo: cuando la cocina era más wepa



Yo me crié comiendo arroz con tocino, pan soba'o con harina blanca y ponches que preparaba mi abuela (confección batida de jugo de uva o malta con una yema de huevo mezclada en azúcar). Léase todo un festival de grasa, toxinas, blanqueadores y otras misas sueltas a las que le atribuyo una infancia feliz.


Mis recuerdos de cocina televisada pre Food Network y sus Iron Chefs tenían a personajes como Cosme, todo un wepa chef con esa voz de carraspera inigualable. En el Show de las Doce por Telemundo salía el programa Friendo y Comiendo.  Dos macharranes vestidos con esos delantales amarillos y sus caras impresas en los mismos, nuestros Ché Guevaras del fogón.  Cuando comenzaba el programa, casi siempre el granito de Sello Rojo hacía su cameo en los programas (por aquello de las pautas publicitarias, y la comida caía como confetti, todo un reguero a las manos de Bizcocho y Cosme.

A lo que voy, me gusta la comida orgánica, creo en comer más jelthi y esas cositas, pero extraño el factor wepa de nuestra cocina. ¿Ya no hay atrevidos que pongan piñas ensartadas con salchichón como centros de mesa? Ahora todos los que tienen un programa de cocina son Chefs, ya no hay cabida para las fritoleras Yeya ni Fela.  Tal vez me da nostalgia de esta wepería pasada, pero lo más que me preocupa es que mutemos en ser un colectivo de clones donde se pierdan esas recetas de antes, sin importar su aportación a la cadena alimenticia de los chichos.


¿Cuál es la comida wepa-gourmet que tú piensas resucitar?